Entrevista

“El arte sigue teniendo su poder transformador”

En la ciudad se puede disfrutar de dos muestras de la artista Adriana Bustos, en la Fundación Jorge Klemm y en la galería Nora Fisch. La entrevistamos en su taller para conocer aspectos sobre su obra y método de trabajo. 
jueves, 08 de noviembre de 2018 · 18:02

Pintura, dibujo, fotografía, distintos tipos de documentos, historia, sociología, antropología. Todas esas áreas y más confluyen en las obras de Adriana Bustos, con el rol del sujeto dentro de sus contextos como uno de sus principales ejes. Cada una de esas disciplinas está reflejada en algún libro de la extensa biblioteca que tiene en su amplio taller, ubicado en la Ciudad Autónoma, donde se produce esta entrevista con la consagrada artista. 

EL INTRANSIGENTE: ¿Cómo es el proceso de elección del lugar trabajo?
ADRIANA BUSTOS: Cada uno tiene su mística. Siempre está supeditado a las posibilidades económicas que cada uno tenga y, luego, la elección es personal. Yo necesito que mi lugar de trabajo sea donde yo vivo. Hay gente que prefieren tenerlo fuera de las casas; otros prefieren compartir un edificio donde hay más artistas con sus estudios. Para mí, la modalidad ideal es tener el taller donde vivo. 

¿Cómo es una jornada en este espacio?
Cuando estoy con muestras, como ahora –a Dios gracias que viene sucediendo-, puedo empezar a las 7 de la mañana y terminar a las 11 de la noche. Cuando estoy trabajando con deadlines, es así: 14-15-16 horas, haciendo pausas de una hora, media hora para comer. Me funciona. 

¿Esa vocación multidisciplinaria presente en tu obra te acompañó desde el principio o fue desarrollándose?
Siempre fue así. Hubo obras en lo que lo perfomático tenía que ver, trabajar con mi propio cuerpo, y, luego, cuando el proyecto ameritaba la ficción, incorporé el video, la fotografía, la música. Uso los lenguajes que se ajustan mejor a las ideas.

¿Cómo es el proceso de integración de todas esas áreas?
No sé si se puede verbalizar. Me parece que sucede naturalmente. Así como cada artista tiene una manera singular de ver, cada artista también tiene una manera singular de hacer la obra. Es una marca singular. No importa qué lenguaje uses. Prevalece la estética. 

Al momento de crear, ¿trabajo o inspiración?
Creo que todo sucede al mismo tiempo. No podría separar. Sí hay diferentes momentos en la producción creativa; y hay uno que podría decirse que es inspirador, en el que uno intuye, de una manera muy fuerte, que “ah, esto va por acá”. Eso ocupa la escena psíquica. En mi caso es así. Como trabajo con el recurso de la investigación, que está muy marcado en mi obra, cuando aparece esa instancia inspirativa, empiezo a imaginarme qué forma podría tener. 

¿La obra se concluye o se abandona?
Creo que se abandona. Nunca la había pensado en esos términos. Pero sí, se abandona. Por eso hay como una especie de necesidad de seguir haciendo otra obra, y otra obra. Nunca se termina de decir todo. La palabra va saltando de una obra a otra.

Si cambiamos roles, ¿qué mirarías en tu obra como espectadora?
Yo tengo una intención de pronunciarme cuando hago un proyecto. En “El retorno de lo reprimido” hago una reflexión sobre la raza y sobre un tipo muy particular de racismo que en Argentina es negado. Mi intención es que el otro se pensara a sí mismo como partícipe de este rasgo tan propio argentino que siempre se creyó no xenofóbico, no racista.
 
¿Varió su visión del arte en relación a cuando comenzó su carrera y la actualidad?
La idea del arte va cambiando. Uno como sujeto la va siguiendo. Han pasado muchas cosas en el arte contemporáneo. En Argentina hubo un arte emergente; otro orientado a recuperar la memoria censurada que tiene que ver con nuestro período de gobierno de facto. Cambió mucho. Antes había un poco más de idealismo. El arte sigue teniendo su poder transformador. Eso siempre va a ser así. También creció muchísimo el mercado del arte. Eso va cambiando el sesgo y te va empujando a tomar diferentes posiciones. Se va moviendo todo el tiempo.

Cuando expones fuera de Argentina, ¿qué diferencias notas en relación con el país?
Hay lugares en los que el artista y el arte disponen de más recursos y, por otro lado, tienen más experiencia, más años, dentro del sistema del arte. Muchas veces, y lamentablemente tengo que decirlo, los artistas somos mejor tratados en algunos lugares de afuera que acá. Recién se está empezando a pensar en honorarios para artistas, algo que en otros lugares ya existe porque el artista es considerado como un trabajador más. Hay veces en las que trabajas mucho más cómodo afuera que acá.

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