LO QUE SE VIENE

Una nueva etapa para Club Regia: deja atrás su estilo under y se renueva

El bar funciona desde 2016 y es una propuesta diferente para la noche porteña. Ahora, muchos de sus asiduos clientes deberán dar vuelta la página.
martes, 01 de mayo de 2018 · 08:13

Los diálogos casi se solapan:

—     Ese piano es un jamón —, dice Pablo Heredia, luego de terminar un tema.

En la entrada del Club Regia, Facundo Pellegrino habla por teléfono:

—     Me estoy despidiendo. Viernes, sábado y domingo.

Es viernes 27 de abril de 2018. En el bar no hay demasiada gente pero todo parece estar servido para cuando haya. Bartender, listo. Bandejas para poner música, listas. Luces bajas y cálidas, listas. Cocina, cerrada, como desde la Navidad de 2017, cuando se abrió al público por última vez —aunque esporádicamente alguien cocina, como esa vez en la que se preparó una paella y se recibía a quien entraba con una pregunta: "¿querés comer?"—.

El lugar, propio de la dinámica under de Buenos Aires, empezó como un restaurante el 23 de junio de 2016 y fue mutando hasta este presente, en el que sólo ofrece tragos, tras tener un menú basado en pescados y mariscos.

Por la grata reciprocidad implícita en los saludos, la sensación es que Club Regia suele ser un espacio en el que amigos, artistas y músicos se reúnen para saber del otro y compartir, bebidas o música mediante. Más que clientela, son comunidad. El espacio del lugar invita a eso: no parece un bar clásico, sino más bien la adaptación de un living en el que hay más de una decena de cuadros, en el que se pueden leer antiguas ediciones de la Revista Regia, y en el que las personas se mueven a su antojo: hay quien se sienta a tocar el piano, otro sale a fumar cigarrillos, otro escribe alguna especie de agradecimiento en una cartulina enmarcada en una pared mientras una chica puede estar bailando al ritmo de Depeche Mode.

A las afueras, soledad. La noche todavía es joven y la imponente arquitectura del Microcentro porteño es centinela de nada: sólo transitan algunos autos. Un par de locales abiertos, pero en silencio. Incluso, aún siendo un bar con especial interés en que la música sea vehículo de emociones, Club Regia también podría pasar desapercibido cuando cierra sus puertas. Silencio. No hay que molestar a los vecinos. Adentro, puede estar sonando David Bowie o Queen y afuera puede que nadie lo sepa.

Acercarse a algunos testimonios en relación con el bar es bastante parecido a consultar acerca de un ser querido. Realmente querido. Un abogado, que instantes antes tocaba ese piano que es un jamón, fuma mientras describe su relación con Club Regia. Su mirada se extravía en el asfalto de la calle Paraná. Se conmueve. Otro, con una mirada que bien podría delatar sufrimiento, comenta: “Ahora que cierra sí vienen. Pero antes no”.

A juzgar por cómo la gente se acomoda en la barra y se dispone a hablar, puede que no toda ausencia sea descuido: en la manera como la gente conversa hay una complicidad propia de las amistades añejadas por el tiempo y las dificultades. No es azar que se cuente que haya vecinos de la zona que prefirieron pasar noches ahí antes que en sus casas, en las que alguna tormenta personal habitaba. En Club Regia parecen encontrar paz.

El cierre, que se produjo el pasado domingo 29 de abril de 2018, es visto como la apertura de una nueva etapa, una que esperan armar con lo mejor del lugar y con otras ideas. Para otros, puede que represente un vacío extraño: de miércoles a sábado, tendrán un lugar menos al momento de salir o atender sus emociones. Por otro lado, sin Club Regia, la pista que suena a través de las bandejas aporta otra clave, casi profética:

"I say love me, hold me
Love me, hold me
'Cause I'm free
to do what I want
any old time"

Free.

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