Antonio Pareja

“Hago lo que he visto: no necesito bocetos”

El escultor peruano repasa con nosotros parte de su carrera, su relación con los materiales y el eje de su más reciente muestra: “La gente se dio cuenta de la pelea de todos contra todos”.
viernes, 04 de enero de 2019 · 19:46

Se le puede ver con una motosierra o con un cincel. Todo depende del material con el que el escultor peruano Antonio Pareja, quien encontró en el arte un medio para alejarse de la fatigante construcción, decida expresarse. Casi por azar cayó en la Universidad Católica de Perú en la que cambiaría su destino: ya no usaría herramientas para materializar las ideas de otros sino las suyas. En su país se le reconoce como una de las voces propias de su generación. Acá la leemos.

EL INTRANSIGENTE: ¿Cuál es el primer recuerdo que le remite el nombre de Ana Macagno, directora de la Escuela de Escultura de la Universidad Católica de Chile, cuando comenzó a trabajar como soldador en la institución?
ANTONIO PAREJA: Lo primero que recuerdo fue cuando presentó mi escultura en esos primeros años (a partir de 1976). En aquella época yo no era artista y al ver su trabajo quedé completamente impactado. Es así que me inclino y determino hacia el arte de la escultura.

¿Cuál fue su primer contacto escultórico con las piedras de Huamanga?
Lo primero que realicé en escultura, esculpido con la piedra de Huamanga, fue un zorro llevando en su boca a una gallina en los años 70s. Yo había conocido a los artesanos que hacían miniaturas con la piedra de Huamanga. Ellos no las hacían en  tamaño grande, pues esa piedra es muy frágil —aunque en realidad hay piedra de Huamanga muy muy blanda y hay una intermedia, algo más dura—. Ahí es cuando pregunto a uno de ellos dónde la venden. En dos oportunidades me dirigí a Ayacucho hasta encontrar la piedra. Los paisanos me dijeron que esa piedra estaba en Chacuya. Tomé una camioneta y fui a la misma mina. Allí vendían la piedra en la carretera, pero no se entraba con auto al lugar de extracción. Eso fue en los años 70’s, pasando por Chacuya, un pueblo; cerca estaba la mina o la beta de dónde sale esa piedra.

¿Qué virtudes o características le atraen de este elemento y qué la diferencia de la madera, al momento de abordarla?
La piedra de Huamanga puede ser casi suave como la madera, depende del tipo; con el metal y la piedra la dureza y el trabajo es otro: la Huamanga se deja trabajar y es linda, agradable, hermosa y se puede llevar a media pulgada en el proceso, como un elemento o como parte de una pieza u obra. La piedra tradicional es otra cosa: se puede llegar a 2 ó 3 pulgadas. La forma de intervenirla es distinta también: si se la trabaja con una máquina, se debe trabajar muy lento y con una que no tenga mucha fuerza ni vibración.

¿Y qué halló en la escultura que no encontró en otro oficio?
Es un buen oficio. Tengo familiares y amigos que siguen trabajando en el área de construcción y se matan trabajando desde temprano hasta altas horas de la noche. Yo les recomendé que tomara este oficio, pero no siguieron mis consejos. Entre mis compañeros de mi época de estudiante sobresale una alumna que es la decana de la Facultad de Arte, la señorita Verónica Cruz. Me enorgullece. Muchos compañeros, que optaron por esta linda carrera, triunfaron fuera del país. La diferencia es que tienen amor por el arte; así como yo tengo pasión por mi trabajo.

¿Cuánto tiempo de trabajo hay en "El Año del perro educado" y cuál fue la motivación para abordarla?
Fue un período de 6 meses. Mi motivación fue la realidad de nuestro país, que cada día, en vez de ir avanzando, se va inclinando más para los que tienen poder o quieren tenerlo a su antojo. La muestra es en torno al año transcurrido, en lo político y social. La gente se dio cabal cuenta de la pelea de todos contra todos. “El Gallo de oro”/la pelea (una de las esculturas) es como “El año del Gallo”. Se está viendo el último paso, la pelea de todos contra todos. La gente permanece como espectadores, quieren ver representantes del pueblo y como pueblo ahora piden disculpa; yo veo que el pueblo es como perros. La gente se está dando cuenta y se tiene que educar

¿Cómo es su método de trabajo al momento de encarar proyectos?
Hago lo que he visto: no necesito bocetos. Trabajo directo en el material, me acuerdo de todo lo que vi en los cerros por los qué caminé y las cosas que además veo en otros y en la vida. Ellos son mis modelos. A veces tengo obras distintas. Comienzo a reunirlas para relacionar, mostrarme y mostrar. Ahí vienen las ideas, además para eso yo tengo materiales en stock y parto con todo eso. Los temas y las series vienen de lo vivido, visto, experimentado y la situación, la sociedad.

¿Con cuál de sus obras se siente más satisfecho, identificado?
Me identifico con todas. Pero la que más me gusta es el toro, pues refleja la fortaleza, el querer ser grande y fuerte de corazón.

 

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