BELLAS ARTES

¿La Diosa del Amor en Buenos Aires?

Una legendaria escultura de Afrodita, que data desde 117 años después de Cristo, se puede ver en la ciudad.
jueves, 14 de febrero de 2019 · 19:50

Este es el mes del amor, con este día, el 14 de febrero, como día cumbre de la celebración. Parejas formales —y hasta informales— se dedican algún detalle: vamos a compartir, vamos a celebrar. Sin embargo, la fecha, de alguna forma, también celebra a sus dioses. Y una de ellas, quizá la más importante en cuanto a deseo y amor, es afrodita.

¿Por qué se le menciona? Porque actualmente la diosa del amor está en Buenos Aires. Sí, en Buenos Aires. Concretamente, se encuentra en las instalaciones del Museo Nacional de Bellas Artes, a través de la escultura nombrada “Afrodita de Capua”, una pieza que se remonta al Imperio de Adriano; es decir, que se estima que fue elaborada entre el 117 el 138 d. C. Así de trascendental es su presencia en el país.

Desde el Bellas Artes entienden la dimensión de la obra y es ella lo primero que recibe a cada visitante. Cualquier despistado lo notaría: sobre la inmensa escultura suele haber un tumulto de turistas y locales asombrados con la presencia divina. No es menor la relación, si se tiene en cuenta lo que se explica sobre esta creación: moldeó la idea de feminidad durante dos milenos. Sí, milenos.

La referencia tradicional construye una imagen de afrodita marcada, cómo no, por la belleza, pero también por tener una manzana en su poder. En el caso de esta Afrodita, la manzana no está y la diosa mira hacia sus manos como si sostuviera algo que en este caso no se sabe qué es. La sospechas tienden a ir hacia el escudo de Ares, en el que había un espejo donde la diosa solía mirarse. ¿Por qué en el espejo de Ares? Según la versión griega de la historia, Afrodita sostuvo un romance con el dios de la guerra.

Para dimensionar la importancia de esta pieza, el director del Museo Nacional de Bellas Artes, explica que “el enigma de esta escultura, configurado por el pudor y la serenidad clásicos con que se anudan lo sublime y la más terrenal de las carnalidades, le infunde tal potencia iconográfica que resulta difícil pensar la figura femenina, al menos desde el Renacimiento, sin ella”.

Sí, este 14 de febrero se puede cerrar con otro plan. Pero, mañana o pasado, bien valdría la pena pasar a ver a la diosa del amor y agradecer por los favores recibidos.