BELLAS ARTES

Testa: fuerza, grito y humanidad

A cinco años del fallecimiento del artista y arquitecto, el museo ofrece una muestra con parte de su obra en la que el rol del ciudadano se pone bajo la lupa.
sábado, 16 de febrero de 2019 · 16:02

Una serie de pinturas componen el retrato de un barrio y de la soledad de un hombre. Ese sujeto que dialoga consigo mismo, con los sonidos de su ambiente y, de alguna forma, con el espectador, como si rompiera la cuarta pared desde su cama, como Clorindo Testa quisiera decir a quien observa que hay más que eso que rodea al espectador y a la vez eso que lo rodea es su todo.

“Esta es mi casa”, expuesta en el Museo Nacional de Bellas Artes a cinco años del fallecimiento del arquitecto y artista plástico, es un testimonio de cómo ambas áreas de creación podrían fundirse en el trabajo de Testa. Evidentemente, acá no hay concreto ni otros materiales asociados con uno de ellos, pero no son pocos los que se encuentran dialogan con su entorno; o gritando o riendo, como en parte de la serie de mediciones.

En ellas, las dos referidas más la de ciudadanía, también hay un código, hay un mensaje: lo cívico como base de lo social y el grito y la risa como expresiones que pueden estar opuestas y, sin embargo, son legítimas. Se abre la pregunta: ¿son esas piezas una suerte de decálogo o ejes sociales, en especial ante su potencialidad? Porque la risa celebra, el grito reclama, y la condición cívica es la que nos permite ser parte de la sociedad a partir de algunas normas. Esto es más que una muestra; es casi un tratado.

A esa base del discurso que es la muestra, se adentra de golpe la fuerza que cada pieza tiene. Desde el Bellas Artes, incluso, la definen como “brutalidad”. Hay un tono grotesco que altera la percepción. Pese a esas normas, a la risa y el grito como medios de desahogo, la civilización conserva su rol primitivo: bestias presas del concreto.

Esa puede ser otra lectura que se hace del título de la muestra, “Esta es mi casa”, que no sólo remitir a la cantidad de infraestructuras que el artista construyó a través de distintas maneras; es una posible lectura  en relación a que los techos cotidianos también están marcados por esos elementos, hostilidad, angustia, soledad, y, pese a todo eso, risas.