DE VIAJE

Bar Coyote: de la pantalla grande a Barcelona

El Intransigente te muestra cómo la película se convirtió en una asombrosa realidad catalana.
martes, 26 de febrero de 2019 · 23:50

En el 2000, hace apenas unos 19 años, la película Coyote Ugly mostraba a un grupo de mujeres como las "amas y señoras" de un bar donde los hombres podían llegar a disfrutar de las figuras femeninas, aunque solo si ellas así lo querían. Ahora, esa realidad que se vio en la pantalla gigante se convirtió en realidad en la ciudad de Barcelona y allí llegó El Intransigente.

A finales de 2017, el anuncio de la llegada a España de estos bares Coyote Ugly fue un furor para los amantes de la película. Ahora es una realidad que fascina tanto a los barcelonenses como los turistas que encuentran en la ambientación y la atención una visita obligada. Incluso, los mismos impulsores de esta clase de negocios aclaran que son las camareras las que deciden quién entra, cómo y si se encuentran de humor para bailar sobre la barra, tal y como sucedía en el film.

"En esencia, se trata de ofrecer un lugar en el que tomar una copa en un lugar en el que mandan las mujeres. Ellas componen la mayoría del personal, salvo la seguridad. Deciden qué clientes entran, cuándo quieren bailar, si lo desean, y qué juegos de alcohol ofrecer", había explicado Enrique Moncada, consejero delegado de Dreams Franchises al que pertenece esta franquicia.

Y como si aún faltara aclararlo, el directivo desestimó cualquier tipo de resquicio machista y señaló: "Su fundadora, Lili Lovell, se considera una 'feminista no convencional'. No es un club de 'striptease'. Las camareras trabajan como en cualquier bar. Y si les apetece, bailan y bromean con los clientes" y agregó que ahora se trata de "una cadena internacional de bares en plena expansión en Rusia, Reino Unido y Japón, entre otros países".

Vale recordar que esta clase de bares saltó a la fama internacional cuando la película, basada en la historia de Violet Sanford, una camarera del bar de Lovell, llegó a todo el mundo en el 2000, cuando Hollywood se fijo en el negocio de la empresaria. El film se alzó con 113 millones de dólares y logrando duplicar la cifra de su costo.

Más de

Galería de fotos