Arte

Cámaras y luces: un registro de la humanidad

Una instalación del artista Javier Plano contrapone distintos tránsitos y conductos emocionales del ser. De la recriminación a la despreocupación. 
miércoles, 27 de febrero de 2019 · 19:44

¿Cómo nos miramos? ¿Qué miramos? ¿Quiénes nos miran? Esas podrían ser algunas de las preguntas que atraviesan “Patrones de prueba”, la muestra de Javier Plano en el Museo Sívori. Decir “muestra”, en este caso, es una formalidad; realmente es más el despliegue de una puesta en escena en la que televisores, luces y cámaras dialogan entre sí e interpelan al espectador. 

No es un diálogo ameno ni placentero: puede llegar a incomodar e, incluso, a ser agresivo aunque no se produzca ningún contacto físico. Es el caso de la estructura armada con cámaras de grabación. ¿En qué punto la humanidad se volvió tan dependiente de ellas? ¿No son una declaración, acaso, de los miedos de la especie? Tecnología mediante no se resuelven, pero al menos se mitiga su posible impacto. 

De alguna forma, esas cámaras también nos exponen a la sospecha. Imaginadas en un banco, en un café, en un restaurante, invitan a pensar que cada persona es el potencial miedo del otro. Tanto televisor dispuesto sugiere que esos mismos temores encuentran resonancia en los medios de comunicación, los altavoces de las virtudes y defectos de la sociedad. 

A su vez, con ello se conforma un abanico de colores que, de la mano de otra serie de sonidos, componen una atmósfera ajena a todo lo anterior. En este tramo, la puesta en escena deja de ser vista para ser escuchada, como si las melodías fueran algo más que eso, pistas hacia las emociones que el artista desea tocar mediante el sonido.

Entonces las preguntas comienzan a disolver en ese contexto. Puede que esa sea la gran lección del recorrido, exponer la naturaleza del individuo en distintas escalas para terminan construyendo su forma de acción, ese tránsito entre la preocupación y la despreocupación en cuestión de pasos.