Muestra

La imagen, puente hacia las emociones

“Después —de— todo” toca distintas emociones del espectador, mediante distintos tratos a la imagen y símbolos como una guitarra.
miércoles, 27 de febrero de 2019 · 19:01

Quien se acerque a “Después —de— todo” no asistirá a una muestra colectiva sino a un concierto de voces tan distintas y a la vez tan armónicas que al salir sólo tendrá clara una cosa: la creación, en efecto, puede abarcar todas las plataformas posibles. Y también buena parte de la sede una fundación, porque esta muestra, con once autores, ocupa los tres amplios niveles del lugar.

Ese recital amplio y variopinto está en el centro ArtexArte de la Fundación Alonso y Luz Castillo. Si bien cada uno de los ponentes, pertenecientes a la plataforma  educativa SUB, se atreve a experimentar con casi cualquier elemento, la exposición tiene como principal eje a la imagen y la fotografía.

Los ejes temáticas son tan variados como complejos y opuestos: se puede ir desde la migración y el desarraigo hasta propuestas casi oníricas, en las que una serie de almohadas desplegadas sobre el suelo invitan al espectador a adentrarse en un universo paralelo. Ese detalle expone otra aspecto del muestra, uno que invita al espectador a no quedarse quieto.

La dinámica también se presenta con la obra de Natacha Ebers, titulada “Querida Natacha”. Una serie de espejos y un mensaje críptico descolocan al espectador en relación con su imagen y la del otro, mediante el tema de la muerta. Puede que esa sea una de las obras en las que la mirada propia tenga más peso.

Y esa mirada del individuo remite al catálogo de emociones que se registran en “Después —de— todo”. Los individuos son como los ríos: nunca son los mismos. Sin embargo, a través de sus  emociones,  su relación con la soledad o las figuras que adora, se propicia la empatía espectador-creador. Ahí se desvela otra de las voces del concierto: la propia, aunque no tenga una pieza expuesta; venida de la complicidad y el mirarse en las emociones de otros, emerge.