ENRIQUE CAMPOS

“El show no lo hace solo la persona que canta: el público es clave”

El artista lanza el primer sencillo de su álbum debut, “Roto”. Sobre el cambio del recital al estudio, qué motivó el disco y su relación en escena con el público, esta entrevista.
viernes, 08 de febrero de 2019 · 20:08

En escena, Enrique Campos se entrega a la audiencia como si se le fuera la vida en ello. No cabe la duda: sobre tarima, parece vaciarse y exigirle a su público una empatía que les permita hacerse uno. Pero el músico y compositor, esta vez, presenta su primer disco, su experiencia más comprometida dentro de un estudio. Se titula “Roto” y ya se conoce el primer sencillo: “Luna nueva”.

¿Cuándo fue la primera vez que pensaste en hacer un disco?
Fue un proceso que comenzó el año pasado. Tenía una banda de tangos, “La 154”, que comenzó a desarmarse y lamenté que nuestra experiencia no quedara plasmada en alguna grabación. Hablé con ellos, a algunos les interesaba hacer un disco y a otros no. Fue dándose como un proyecto solista. Quedaron algunos músicos, el pianista, que es además del director musical, Pablo Di Nardo; el contrabajista, Pablo Martín; un guitarrista que conocí en otro momento, Martín Morales; y dos bandoneonistas, Martín Sued y Patricio Bonfiglio. Quedaron doce temas, de los cuales siete u ocho son tangos que hacíamos muy seguido, dos temas de rock nacional, un tema de Pablo Di Nardo y uno mío. Lo grabamos en dos jornadas en vivo.

Entre el recital y el estudio, ¿qué te atrae de cada espacio?
Nunca había grabado tan en serio ni era una de las cosas que anhelaba hacer. Pero ya que estaba en ese proceso (recitales) y yo tenía que armarme un nombre, se trataba de poder hallar una manera de que el disco me diera ese impulso inicial, ese lugar de visibilidad. Pero la idea de grabación en sí no me interesaba como idea; soy muchísimo más de escenario, de vivo, de hacer shows que puedan ser distintos y hacer lo que se me cante. No me interesa ser sólo un cantante que escuchan en Spotify; quiero que me vengan a ver en vivo.

Si te pido que lleves los sonidos del álbum a una narrativa, ¿cómo sería?
El álbum tiene mucha polenta. Me parece que está tocado desde un lugar de mucha pasión, de mucha emoción. Los sonidos están todos pensados. Hay una sutileza muy distinta a lo que se hace en el vivo, que es mucho más grandilocuente, teatral, en todo sentido posible. El disco es como una versión en escala de la aplanadora que queremos ser cuando tocamos en vivo.

El título, “Roto”, me recuerda una frase que, parafraseándola, refiere que a través de las grietas es que entra la luz.
Sí, hay dos personas que dijeron algo así. Leonard Cohen y Ernest Hemingway. No pensé en la frase cuando le puso el título, la verdad. Me la contaron después. Pero hay un poco de eso, de la rotura, de sentirse más permeable, empático, vulnerable y, al mismo tiempo, hay una fortalece en eso: reconocerse con faltas, grietas, cortes, es un lugar de fortaleza.

Sentirse humano…
Sí. Estamos un poco rotos todos. Es un mundo muy difícil, muy cruel. La mayoría de la gente la pasa muy mal en sentidos muy concretos y te diría que el cien por ciento de la gente la pasa mal en sentidos no tan concretos. El ser humano es un animal que, a partir de que toma consciencia de sí mismo y de su finitud, empieza a transitar un camino de bastante dolor. Uno intenta encontrar piezas que calcen con esas grietas; no quiero decir que sea un horror y haya que suicidarse, pero sí que es parte de nuestra naturaleza.

Tus presentaciones son una mezcla de distintas áreas, música, teatro… Para presentar “Roto” en vivo, ¿qué estarías armando?
Me encantaría seguir haciendo los shows desde un lugar bien performático y que sean bastante impredecibles. Me gustaría mezclar más imágenes, juego de luces y que haya una cosa como más producida a niveles de escenas. Imagino un show que sea versátil y que a su vez sea una aplanadora y que la gente sea parte de eso. No quiero que me vengan a escuchar y estén en silencio; quiero que sea una cosa participativa. Lo que se genera en los recitales se genera de a dos. El show no lo hace sólo la persona que canta: el público es clave. Si no se genera intercambio emocional, lo que está ocurriendo en tarima no está vivo.