Entrevista

Gonzalo Solimano: una vida atravesada por la música

Conocedor de distintas áreas de la música, desde la creación hasta la producción de eventos, repasa parte de su carrera y valora asuntos del presente como el MUTEK o la actualidad de la escena.
sábado, 09 de febrero de 2019 · 20:07

Dj, productor, organizador de eventos, gestor cultural, pero, por sobre todo, Gonzalo Solimano es un apasionado de la música. Esas áreas de trabajo, a través de su carrera como artista o su productora, Unlock (2004), son los medios que encontró para canalizar una fuerza que lo sedujo y que, de alguna manera, dio sentido a su vida.

EL INTRANSIGENTE: ¿Cuál fue el primer sonido usado o hecho que te emocionó?
GONZALO SOLIMANO: Tengo dos etapas en la música. La etapa en la que comienzo a comprar discos y mi etapa de DJ en los noventa. Cuando comenzó, eso me remite quizá a un montón de música de géneros diferentes porque escuchaba soul, funk, hip-hop, música electrónica más abocado hacia el house o deep house; otra parte, después del año 2000, cuando comencé a producir música. Siempre me incliné por el sonido más house; hoy tengo facetas diferentes, como lo que hago de ambient, tal vez más experimental. Son diferentes etapas de la vida y todas tienen un hilo en común. De la música disco-funk y todo lo que escuché al principio salió la música house y de la música house un montón de subgéneros que fueron mutando a través de los años, propio de la evolución del sonido.

Dentro de tus presentaciones, ¿cuáles shows te produjeron una especial sensación, un “lo hice”?
Recuerdo “Live”, cuando lo presenté en Lollapalooza (2015), porque pude mostrarle ese sonido a un montón de gente súper joven que tal vez estaba acostumbrada a escuchar otro tipo de sonido. Hubo una receptividad muy buena. Otro fue el show con Ricardo Villalobos en Barcelona, en el OffSónar, en el que también estuvo Sonia Muñir. Son muchos años y las percepciones siempre van cambiando.

Al estar en distintas etapas de un mismo negocio, desde tu punto de vista, ¿cuáles serían los episodios que alteraron la industria en los últimos años?
Una fue la Era Pacha, que creo que provocó la masividad de la música electrónica; de pronto algo que era underground o de nicho, se convierte en algo sumamente popular. Pasamos a tener una audiencia que fue gigante. Otro momento bisagra fue la Tragedia de Time Warp. Otra era que, en un punto determinado, marcó todo un formato de hacer las cosas que ya no se podía continuar. Creo que, hoy por hoy, todo lo que está sucediendo a nivel cultural dentro de la música electrónica sería otro de los momentos. Para mí, en particular, haber traído la plataforma Mutek a la Argentina es algo sumamente importante porque es una apuesta muy fuerte a poder percibir la música electrónica y un montón de artes alrededor desde un lugar netamente cultural.

Porque es un festival en el que se pueden integrar disciplinas…
Nos dimos cuenta de eso, de que había un espacio en cuanto a la parta de música electrónica y arte digital que no estaba teniendo lugar. No había espacio donde los artistas, tal vez más experimentales o que presenten obras diferentes, se puedan llevar adelante. La cultura es la base de todo y el entretenimiento está muy bueno en la música electrónica, pero también hay una parte más profunda, con más contenido, que tiene que ver con esto y que no estaba teniendo lugar.

A Damián Levensohn comentaste que la música es una especie de terapia. Siguiendo con esa comparación, Unlock y estos proyectos, ¿son una manera de compartir diván con la gente, en el mejor de los sentidos?
Digo que la música para mí es como una terapia porque toda la vida la disfruté muchísimo. Lo único que me mueve, y por lo cual estoy todo el tiempo investigando, haciendo, es la música. Entonces, logré en un punto determinado unir mis pasiones: la música, el audio, el diseño de shows o experiencias. Puedo volcar mi parte creativa en la productora y trabajar tal vez para grandes empresas internacionales que nos contratan para organizar un show hasta el lanzamiento de un producto.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar con Art Basel Cities?
Llevamos dos años trabajando con ellos. Mi socio, Steve Leiman, lidera esa plataforma y todo lo que es producción de Art Basel Cities está a cargo de él cuando lo hacemos a través de la productora. Nos puso a prueba, porque corrimos Art Basel en simultáneo a Mutek. Para una productora que no es gigante, que es boutique, nos puso en un estándar de producción y de equipo muy interesante.

¿Continúas este año con “Solito”?
Continúo. Después del verano, arranco con producción y la idea de terminar un disco para sacarlo este año. Es algo que nació de mi hobby por los sintetizadores modulares y por estar, tal vez en mi casa, haciendo música sin pensar en ponerla en algún lugar. Tiene que ver más que nada con la búsqueda de nuevos sonidos y elementos que vayan surgiendo con la improvisación.

A través de tu experiencia, ¿cómo valoras lo que se hace musicalmente actualmente en Buenos Aires y, si lo consideras, cómo puede mejorarse?
Hay muchos grupos de pequeños productores que están generando movidas nuevas. Me parece interesante. Hay una escena que cambió bastante; antes era de Buenos Aires para el interior y hoy por hoy estamos encontrándonos con promotores que hacen eventos increíbles; como en Mendoza, donde Franco Pisi tiene continuamente viva la ciudad con los proyectos que él hace; en Córdoba está “Vampi” Aballay, el dueño de Buenas Noches Producciones, quienes están haciendo el escenario de música electrónica del Cosquin Rock. Que ahí haya un espacio de música electrónica habla bien de ese productor. Se está acomodando todo el país, no solamente Buenos Aires.

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