ENTREVISTA

De Chile a La Tangente: la historia de Hausi Kuta

La agrupación chilena, conformada por Benjamín Walker, Nicolás Sotomayor, Felipe Videla Felipe Ovalle y Alejandro Saenz, deja destellos en Buenos Aires con piezas experimentales.
miércoles, 13 de marzo de 2019 · 22:09

En algún punto de la entrevista, Benjamín Walker y Alejandro Sáenz sueltan la palabra “laboratorio” y de pronto todo hace click. Sus dos discos como agrupación, hasta el momento, son eso: un espacio de experimentación. La charla también descubre que esa esencia atraviesa parte de sus relaciones musicales. A continuación describen sus comienzos, el sentido de sus álbumes, y su más reciente experiencia en una de las salas más reconocidas de Buenos Aires, La Tangente, donde presentaron su banda en sociedad, Hausi Kuta

EL INTRANSIGENTE: Formalmente, todo empieza en 2016 con el álbum “Variaciones”. Pero, previo a eso, ¿cómo fue su proceso de ensamblaje como grupo?
Benjamín: La protobanda nace en Concepción.
Alejandro: Todos nos fuimos a estudiar a Santiago y quisimos montar las canciones del álbum, que eran mías en un principio. Las tocábamos en el colegio en Concepción. Y, eventualmente, nos vimos en necesidad de tener un vocalisto. Benjamín también andaba buscando músicos para montar sus canciones e hicimos mach en 2014.

¿Cómo fueron dándole sentido a la propuesta que querían?
Alejandro: Fue largo. Desde 2014 hasta después de incluso haber lanzado el disco, no tocamos ni una vez. La primera tocada fue cuando lanzamos el disco. Tuvimos que hacer que confluyeran géneros distintos porque todos venimos de géneros distintos. Floklore, jazz, música clásica. Nos tocó encontrar un punto de encuentro. Existían en el rock alternativo. A todos os gustaba. Aplicamos nuestros conocimientos en otros géneros a este punto en común.

Normalmente, pasa a la inversa: los artistas hacen shows y luego lanzan el disco. Ustedes lo hicieron de otra manera. ¿Cómo fue ese primer show? 
Benjamín: Fue la sala SCD de Santiago. Para “Variaciones” publicamos con un sello llamado Capsula, una curaduría de bandas que comparten la experimentación, y fueron ellos quienes organizaron a un ciclo para presentar a sus bandas. Tocamos gran parte del disco. Eso es muy representativo de qué se trata Hausi Kuta como fenómeno musical: es muy de laboratorio, de sentarnos a cranear sonidos, texturas, capas, conceptos.
Alejandro: No tenemos preocupación acerca de cómo llevar las canciones al en vivo. Por lo que el proceso de llevarlas después es un animal diferente que también nos lleva tiempo. No tuvimos esas consideraciones. Tuvimos que tomar las consideraciones.

¿Cuál es el sentido de “Bestiario”, el segundo disco, evolucionar, cultivar la identidad…?
Benjamín: Hay un poco de ambos. Creo que hay ciertas premisas, que pasan por lo oscuro de las canciones, lo melancólico que hay detrás de nuestra música, que nos toca fibras y eso se nota en la musicalidad de las canciones.  Evolucionó en el conocimiento de causa acerca de cómo puede sonar un disco, al diseño de mezcla, la imagen tridimensional, cómo puede ser parte de la composición misma.
Alejandro: Ambos discos apuntan al mismo set de sentimientos, de emociones; no obstante, lo hacen de maneras diferentes. Para nosotros, dentro del proceso creativo, es súper importante buscar elementos que sean novedosos; al menos para nosotros. Nos tienen que sorprender las canciones. Constantemente buscamos elementos raros, que tengan algo de novedad.

Al momento de componer, ¿qué marca el ritmo del proceso, la letra o la música?
Benjamín: Siempre parte de la música. La voz pasa a ser una textura más, como lo es la guitarra, el sintetizador, la batería. La fonética misma de las palabras son sonidos. Las cosas no están dispuestas para que la voz conduzca el viaje sino que es parte del entramado donde todo juega.
Alejandro: La voz sigue siendo importante porque es el único timbre que se repite en casi todas las canciones.

¿El título del segundo disco, “Bestiario”, tiene que ver con el libro de Julio Cortázar?
Alejandro: No es por el libro de Cortázar. Aunque quizá a los dos nos motivó lo mismo. Básicamente le pusimos “Bestiario” porque todas las canciones contaba relatos que tenían elementos fantásticos, oníricos, surreales. Nos pareció que podían ser analogables a la colección  de bestias que existían en los relatos mediales.

De Chile a La Tangente, una de las mejores salas de la ciudad. ¿Cómo se mira ese comienzo?
Benjamín:
Lo primero que comentamos cuando nos bajamos del escenario es que falta un espacio así en Santiago. Es un lugar cuyas proporciones, técnica, dedicación en lo estético, en el aislamiento del sonido, son puras consideraciones que te permiten hacer bien tu trabajo. Para nosotros, que necesitamos de condiciones técnicas muy particulares para poder manifestar lo que queremos manifestar, una sala como La Tangente es perfecta. Fuimos muy afortunados al poder mostrar nuestra música ahí.

¿Qué artistas argentinos influenciaron su trabajo?
Benjamín: Yo me crié escuchando a Pedro Aznar. A nivel vocal es muy referente máximo; aprendí a cantar, prácticamente, imitándolo. Por eso el uso del faceta es algo de lo que abuso mucho, porque me toca fibras desde él. Luis Alberto Spinetta, también; Lisandro Aristimuño, hoy por hoy.
Alejandro: Y bandas como Soda Stereo.

Si tenemos esta entrevista dentro de 10 años, ¿qué les gustaría estar contando?
Alejandro: Lo bien que nos fue en Argentina.
Benjamín: O lo bien que nos fue en el Primavera Sound en Barcelona; el Lollapalooza en Chicago.
Alejandro: En el mediano plazo, queremos posicionarnos para tener excusas para volver a acá.
Benjamín: Nuestro mundo ideal pasa por estar tocando, por estar en espacios donde podamos hacer el show que queramos hacer. Eso pasa, obviamente, por tener un crecimiento y una masividad para tener acceso a esos espacios. Viajando y tocando.