DESIGNERS BUENOS AIRES

Köstume: futurismo y estética

La firma presentó su más reciente colección, un homenaje al trabajo en el que predominaron el negro, el naranja y las prendas metálicas.
miércoles, 13 de marzo de 2019 · 22:41

Designers Buenos Aires es una oportunidad para explotar las relaciones que arquitectura y moda pueden establecer en la ciudad, de la mano de varios de los diseñadores argentinos más prestigiosos. Los más recientes en tensar esta relación fueron Camila Milessi y Emiliano Blanco, inventiva de Köstume. ¿Dónde lo hicieron? En el subsuelo de la Casa de la Cultura.

 En la institución, que también albergó muestras de artes, se reunieron jóvenes y adultos como si de una fiesta en el hall se tratara, aunque el verdadero espectáculo ocurriría debajo de sus pies. Ahí, predomina la oscuridad, dos siluetas firmes vestidas de naranja y dos bloques de hielo derritiéndose. Nada se mueve hasta que los modelos descubren parte de su cuerpo y uno de ellos empieza a balancear el hielo; tiempo después, el otro ataja lanzas también naranjas.

No queda claro qué ocurre hasta que otro  modelo carga una estructura que coloca en el centro. Aquellas especies de lanzas son adheridas a la estructura de la mano de otros modelos. ¿Comenzó o no el desfile? No importa, sólo resta observar cuanto ocurre porque esa es una de las señas de identidad de la firma, entrelazar diseños con propuestas que emocionen más allá  de las prendas en sí.

Cuando se arma la estructura se descubre parte del concepto del desfile: una sugerencia, muy tecno, tridimensional, como sacada de una película futurista, a las formas de trabajo contemporáneo. ¿Acaso esos bloques de hielo que se derriten no son una fría versión de un reloj de arena? Cerca de ellos, movimiento y desplazamiento hasta que de a poco los modelos ascienden a otro plano y se muestran con diseños que reafirman lo que antes sugirieron: es una oda al trabajo.

Botas gruesas, nada sutiles pero imprescindibles en determinados campos, trajes que bien podrían ser usados por un obrero si éste no tuviera que ensuciarlos: metálicos, naranja, negro. Con un detalle: la mayoría los usan mujeres; laburantes mujeres. Ahí hay una declaración de principios. Entre los trajes, cortes sensuales y sugerentes aperturas  en distintas zonas del abdomen, quizá esta vez se trate de la representación de una fantasía. ¿Cuánto de eso no es un desfile, más si es tan perfomático? La pregunta queda abierta; no así una de las premisas de la presentación: ellas se pusieron las botas.