LIFESTYLE

El gin: ¿la próxima revolución?

La movida nocturna comienza a buscar alternativas a la cerveza artesanal. Conocemos parte de la historia de un emprendimiento que aspira a convocar a quienes buscan novedad: Buenos Aires Gin.
viernes, 15 de marzo de 2019 · 23:24

A medida que avanza la noche incrementa la clientela que se acerca a Buenos Aires Gin Club. Ubicado en un apartado de Van Koning (Báez 325), lo primero que recibe a quien se acerca es una compacta vitrina en la que se agrupan decenas de variedades de gin; en especial, los que dependen de Buenos Aires Gin, la firma desarrollada por Bruno y Franco Moretti en la destilería que lleva su apellido como bandera. Esa imagen es una declaración de principios: se está cerca de especialistas en la materia.

Bruno y Franco comenzaron a darle forma a Buenos Aires Gin en 2016. Un puñado de intereses en común los llevó a armar su propia destilería de gin y ahora, tres años después, su objetivo es convertir el Gin Club en un espacio en el que convivan aquellos interesados en la bebida y sus distintas vertientes, pero también quienes busquen una alternativa a la cerveza artesanal predominante actualmente en el mercado.

Fue la cerveza el primer producto que pensaron enlazar con su idea de emprendimiento. Pero, ante un mercado repleto de competencias, y el interés por el gin, armonizaron los intereses de ambos hermanos: “el gin es un producto que sale más rápido, que nos gusta mucho y que se está poniendo de moda”, explica Franco Moretti. Con dos variantes que dependen de la marca: la posibilidad de probar un gin personalizado a partir de trece alternativas con las cuales la clientela puede decantar hacia un aroma o sabor su bebida. Esas trece alternativas son las que dieron forma a la principal oferta, Buenos Aires Gin, y que en este Gin Club se puede disfrutar de una manera particular: tirado. Gin Tonic tirado.

¿Cómo ocurre? Reúnen su fórmula en barriles. Franco Moretti explica que, según su propio rastreo, esta presentación no se ofrece en otras partes del planeta, salvo en este pequeño y acogedor club. Esto les permite, de acuerdo con él, “abaratar el costo del gin; tenemos costos altos para producir el gin en botella, porque todos los insumos están en dólares. En cambio, el Gin Tonic en barriles, si bien también los insumos están en dólares, son menos. Eso permite que al público llegue un Gin Tonic mucho más barato. Es la forma que tuvimos de llegar a la gente; si no, éramos un producto de nicho”.

¿Qué gana el consumidor en esta dinámica? “El producto siempre va a salir de la misma manera, la mejor que encontramos de servirlo: tiene la proporción justa de gin y tónica, desarrollada específicamente para este gin, y te da un producto equilibrado; por otro lado, el gas está gasificado al nivel de una gaseosa”. ¿Qué propia este aspecto? Se puede servir frío sobre hielo y “el frío aumenta la solubilidad del gas. El producto siempre está gasificado desde el principio hasta el fin. Eso es importante”.

Ese valor es parte de esa oferta con la que durante algunos viernes del mes se abrirá el Gin Club, junto a la sospecha de que el timing de la cerveza artesanal puede estar pasando y el gin puede agrupar otra clase de movida nocturna, una alternativa basada, en este caso, en el emprendimiento: “Tenés que ser —explicó Moretti— una especie de romántico para emprender en Argentina”.

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