BAR

Una impresionante isla en Villa Crespo

“Oh no! Lulu”, la nueva vedette en el barrio más de moda del momento. Un tiki bar que te va a transportar a Hawái.
sábado, 16 de marzo de 2019 · 18:57

La ambientación bien podría trasladar a los visitantes de “On no! Lulu” a una película de surfistas o a alguna de las costas de Bali. Aunque lo correcto es mirar hacia el otro lado del planeta y ubicarse en las Islas de la Polinesia, donde nace esta cultura hace más de treinta años y que se nutre de elementos como tótems, el colorido de la costa, entre otros elementos que se exploran acá.

Ludovico De Biaggi, ganador del Bacardi Legacy Cocktail Competition 2017, es uno de los socios del lugar y explica: “La cultura tiki es una inventada en sí mismo. Si hablamos de Hawái, eso es una cosa y Tiki es otra: no puedo hablar de que “Oh no! Lulu” es un bar hawaiano; es un bar Tiki, con muchos aspectos del Kitsch, de los años cuarenta en las Islas de la Polinesia”.

No es primera vez que el Bar Manager se relaciona con esta forma de entender su trabajo; de hecho, en un principio no le gustó: “Trabajé en un bar Tiki en Londres durante un tiempo; realmente no era lo que me gustaba ni lo que quería hacer en ese momento. De a poco, fui redescubriendo esa cultura a través de cocteles y por curiosidad misma”. Hasta dar con este espacio ubicado en Aráoz 1019.

En relación con el armado de la propuesta, explica que se produjo luego de un intercambio de ideas junto a Luis Morandi y Patricia Scheuer, los otros dos socios. “Cuando se nos ocurrió la idea de hacer “Oh no! Lulu”, queríamos hacer un bar diferente a lo que había en Buenos Aires, sobre todas las cosas. Me parecía que la ciudad necesitaba un bar Tiki; nunca hubo un buen exponente”. Y agrega: “Nos parecía que era una necesidad de la ciudad, más que un capricho nuestro”.

Sobre la propuesta cocktelera, detalle: “Son cocteles muy complejos, de muchos sabores con muchas especias y con un nivel de dificultad muy alto; con ingredientes que no se consiguen comercialmente en el país y se tienen que hacer de forma casera”.

Sobre por qué no había una propuesta de este estilo en la ciudad, comenta que desde su punto de vista los argentinos suelen adoptar tendencias que luego termina desgastando al máximo, “cuando había canchas de paddle, había ocho mil canchas; ahora con el tema de las birrerías, tenés tres birrerías por cuadra. Somos gente que termina acabando bastante estos temas”. Entonces, apostaron: “Nos metimos en una teoría que no había sido explotada. Me pareció que podía y tiene mucha pegada”.

Pegada, con una onda distendida. Se trata, según De Biaggi, de ofrecer una opción en la que le gente no se sienta acartonada: “Tanto la cocktelería como la gastronomía es producto de primer nivel en un ambiente muy relajado. Lo hace más cotidianiano y no que para venir a este lugar tengas que lookearte, un saco y una camisa, y que la gente lo vea como una salida tan planeada. La idea es que sea un bar muy relajado”.

Le pedimos al especialista tres recomendaciones de su barrara, y sugirió: Mai Tai, Zombie y Piña Colada.