Arte

“PintorAs”: diez años de autogestión y color

El grupo conformado por distintas artistas celebra con una muestra en la Usina del Arte.
sábado, 13 de abril de 2019 · 15:51

La Usina del Arte no sólo representa uno de los epicentros culturales más destacados de la ciudad, tanto para jóvenes como adultos; también se está convirtiendo en uno de los espacios más destacados en cuanto a la lectura de los momentos históricos para adaptarlos a través de propuestas artísticas. Durante marzo y abril, su lectura está siendo esencialmente vinculada a la agenda de género. La muestra “Amigxs, el futuro es nuestro” responde a esa idea.

En ella se agrupan “diez años de pintorAs”, como se anuncia en los textos vinculados a la exposición y como puede verse durante el recorrido. Conviene prestar atención a la a mayúscula de “pintorAs”, porque es casi una declaración de principios. Consiste en un grupo que comenzó a gestarse en 2008, durante una conversación entre las artistas Ad Minoliti y Paola Vega. A partir de la idea de cuál sería su muestra ideal, comenzaron a anotar nombres y el resultado de aquella charla las lleva a este presente, celebrando diez años.

Algunas de las autoras que forman parte de ese grupo son Diana Aisenberg, Carla Bertone, Florencia Bohtlingk, Catalina León, Mariana López, Ad Minoliti, entre otras representadas a través de sus obras en la planta de la Usina del Arte. Recorrer la muestra no es sólo un acercamiento a las voces femeninas sino también a las potenciales de la pintura. A través de ellas se ellas se puede descubrir cómo un brazo mecánico conviven con piezas y colores para hacer una obra dinámica y, a la vez, descubrir un mensaje: pintar no es sólo cosa de soportes sólidos.

Y si usa esos soportes, no necesariamente debe circunscribirse sólo a él. Uno ejemplo de ello es la pieza en la que Diana Aisenberg compone un otoño en dos dimensiones, con pintura y luego con fragmentos de lo que parecen ser hojas. Dos espacios, una obra, múltiples mensajes. Todo enlazado por un mismo hilo: la pintura. 

Ese es el mismo puente que se tiende entre las autoras, además de la amistad, camaradería, entre otras relaciones personales que se tejen entre ellas. En esa alianza se descubre que el título, “el futuro es nuestro”, es una invitación a creer.